Deconstructora Capilar

En referencia a la historia del arte: el deconstructivismo – recrear a partir de la deconstrucción; el desmontar para volver a hacer; la escuela arquitectónica que nació a finales de los 80 se interesaba por la manipulación de las ideas de la superficie de las estructuras, el distorsionar y el dislocar; se caracterizaba por una estimulante impredecibilidad y un caos controlado.

Guggenheim Bilbao – Frank Gerry

Mi pelo venía mal. Pero mal, mal. A veces parecía una esponja descuartizada, o una salsita de caramelo, así bastante pringosa. Muchos fueran los recursos empleados: el gel, los sombreros, los tintes, el pañuelo… que va, seguía pareciendo el pelito del payaso Fofó. Estaba yo entrando en una peluquería, de esas de barrio, cuando veo a mi amiga Laís salir, así resplandeciente. De repente todas las miradas se volvieron hacia su pelo, bueno, pelo, pelo, nada, parecía una peluca que llevaban las actrices de hollywood de los 60. ¡Fuerte! Obviamente que fui a hablar con ella a preguntarle quien le había esculpido la cabeza y entonces me dijo que en realidad no me lo podía contar en aquel local, ya que solo estaba allí para hacerse la manicura. Yo me cabreé de momento y le dije: tía, déjate ya de mamonadas, llevo una semana fatal, mi pelo me impide salir de casa. Entonces me saca fuera y silenciosamente  me pasa una tarjeta donde ponía: deconstructora capilar. Fue cuando mi vida empezó a cambiar.

De verdad, nunca he pensado que pudiera recuperar la alegría, solo con un sencillo cambio de look. Vine a entender eso más tarde, después de comprender la forma de trabajar de mi amiga, La Deconstructora. Con la tarjeta en las manos y temblando, llamo al numero que sale en letras negras: hola, me gustaría cortarme el pelo, o a lo mejor cambiar de pelo; ¿hay alguna hora libre esta semana? Y entonces una dulce voz al otro lado contesta: hola, ¿que tal estas?; será un placer recibirte en mi casa, vente el viernes sobre las 2; ¿te viene bien? Siguiendo las coordenadas para llegar a su casa, bajo la calle del centro comercial, llego a un edificio setentero y llamo al timbre con una pelotita rosa. Allí estaba yo puntualmente a las 2. Se abre la puerta y mis conocimientos instantáneamente son trasladados a un universo paralelo, un mundo de colores,  buena música y gente amable. La Deconstructora es una mujer joven, atractiva, inteligente. Me ofrece su delicadeza. El piso impresionante, todo de diseño, luego supe que ella en realidad se graduó en diseño de objetos. Eso me llamó mucho la atención ya que seguramente aplicaría sus conocimientos artísticos en el corte del pelo. Luego me presentó a su hija, su compañera, que aun siendo artesana se ha dejado llevar por la afición de la madre y ahora siguen compartiendo el trabajo. Eso también me pareció muy curioso, la hija artesana, de destreza con las manos, ahora cortando el pelo. Casi les pido que me lo corten juntas, a la vez. Siempre me reciben en su casa como un invitado: con sencillez y exclusividad. Es como si fuera un momento de relax, de terapia. En principios el tema de conservación era el Pelo, pero ya con las intimidades empezamos a hablar de viajes, de fiestas, cine, política. La verdad es que su casa es como un vehículo de información, donde se conocen los últimos acontecimientos de la ciudad, un cambio de temas brutal. Le pregunto como ha formado su clientela y me cuenta que en realidad entró al mundo de la peluquería casi sin querer. Empezó yendo a casa de gente conocida a cortarles el pelo y de repente, uno se lo contaba a otro, que se lo contaba a otro, que se lo contaba a otro y vio finalmente la posibilidad de poner en casa una pequeña peluquería. Esto facilitaría el poder atender a más gente, ya que no perdería tiempo yendo de casa en casa.  Pero en realidad creó una atmosfera tan agradable, que su peluquería ha dejado de ser solamente un servicio al cliente para tornarse un encuentro, pequeños momentos de tranquilidad. La luz, la sombra, el volumen. Nos vamos dejando llevar por su autenticidad.  La mirada específica, el análisis de problemas, gira un mechón hacia un lado, ella va, graciosamente, minimizando las imperfecciones. (Des) estructura el pelo así como se construye un edificio: primero la base y el armazón, luego el acabado.

La vida ya no es la misma, ya no es aburrida y agobiante. La vida ha tomado un nuevo aire. Ahora tengo todos los meses, a las 5 de la tarde, mis encuentros con la sabiduría.

Alê Faria . tesouradaale@gmail.com

Jacques Derridá fue el principal teórico del deconstructivismo, que es un método filosófico, que al revés de lo que podríamos pensar no es lo mismo que destrucción, significa desmontaje, descomposición. La deconstrucción sirve para descubrir fragmentos de textos o ideas que están ocultas, permitiéndonos el conocimiento total del objeto analizado. Este concepto influenció la literatura, el arte, la moda, la arquitectura…


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